miércoles, 23 de noviembre de 2011

Las tres puertas de la casa espiritual


El propósito de cualquier puerta es ofrecer seguridad y privacidad para los que están detrás de ELLA.

Cuando no supervisamos el acceso a nuestra casa la contaminamos. Debemos entender entonces que existen puertas en nosotros que necesitan ser resguardadas.

La puerta de los ojos

Lucas 11:34 La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad. 35 Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, sin tener parte alguna en tinieblas, estará totalmente iluminado como cuando la lámpara te alumbra con sus rayos.

La puerta del oír

LBA Salmo 44:1 Para el director del coro. Masquil de los hijos de Coré. Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

Cuando está dañada esta puerta la persona deja de oír.

La puerta de la boca

Mateo 15:18 Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 19 Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.

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