La luz

Génesis 1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

Cuando el Padre estaba restaurando la creación proclamó con su voz "sea la luz", literalmente en el texto hebreo esto implica "y Dios llama a la luz ser". Aquí el Padre le está hablando a Jesús su Hijo para que se manifieste.

Juan 8:12 De nuevo, pues, les habló Jesús, diciendo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

En Dios la luz determina una identidad ya que Cristo es la luz. La luz es un conector de vida no solo biológico o físico, y rige el orden de vida de la gente. Así también Jesús rige la vida de los hijos de Dios. La luz de Jesús provoca separación, y la biblia lo menciona:

Mateo 10:34 "No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz sino espada".

Cuando una persona es expuesta a la luz de Dios y logra poseer un alto nivel de luz en su vida, entonces se convierte en un cambiador de atmósferas, ya que al igual que cuando la luz es expuesta en la oscuridad ilumina todo, esta persona a dondequiera que vaya iluminará todo no con su propia luz sino con la luz de Cristo que emana desde su interior y toda tiniebla se disipará. Donde esté unirá cielos y tierra. Cuando aprendemos a andar en luz llegamos a ser una puerta eterna.

Salmos 24:7 Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. 24:8 ¿Quién es este Rey de la gloria? El Señor, el fuerte y valiente, el Señor, el valiente guerrero. 24:9 Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. 24:10 ¿Quién es este Rey de la gloria? Es el Señor Todopoderoso; ¡él es el Rey de la gloria! (nvi)

Como consecuencia de la luz desarrollaremos frutos de luz en nuestras vidas. Esto es visible en una persona cuando ya no desea andar en oscuridad sí no más bien la aborrece.

Salmos 89:15 Dichosos los que saben aclamarte, Señor, y caminan a la luz de tu presencia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los enemigos de tu tierra

Dios de Tiempos: la Primavera

La sequedad espiritual