martes, 31 de enero de 2012

Consagrando el yo

Consagrar el yo no significa que tenemos que desconectar nuestra mente y no tener ninguna meta o ambición porque lo hayamos consagrado a Dios.

Más bien el consagrase a uno mismo (el yo) significa que sometemos nuestra voluntad a la de Dios, y que nos asociamos con él mientras planeamos nuestro presente y el futuro. Consagrar el yo implica también que le permitimos a Dios que cambie cualquier plan que él no esté de acuerdo.

lunes, 30 de enero de 2012

Los beneficios de andar en el Espíritu

Cuando conocemos al Señor entendemos que nuestro ser está compuesto de tres partes fundamentales espíritu, alma y cuerpo.

1 Tesalonicenses 5
23 Y el mismo Dios de paz os santifique completamente, y todo vuestro ser: espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible en la venida de nuestro Señor Jesucristo.

El mandamiento del Señor es pues andar en el espíritu y esto implica que el orden correcto en nuestra vida es nuestro espíritu gobernando sobre nuestra alma y nuestra alma gobernando sobre nuestro cuerpo. Cualquier distorsión a este diseño se llama desalineamiento ya que nos salimos del alineamiento que Dios diseñó.

jueves, 26 de enero de 2012

Semilla de luz

El Padre nos dio un diseño, somos depósitos de semillas. Pero uno de los problemas mas frecuentes de la gente que llega al Señor es su falta de identidad y los traumas del rechazo que impiden conocer esta verdad. Es por esto que necesitamos que el Padre nos alumbre con su luz y separe toda tiniebla de nuestras vidas.

Una semilla porta en si misma la capacidad de generar una semilla igual a ella. La semilla no se parece al fruto pero es la consecuencia del fruto que ya maduró.

martes, 24 de enero de 2012

Siendo libre de la Iniquidad

Uno de los problemas más frecuentes de un cristiano es el no saber que es la INIQUIDAD y mucho menos saber cómo ser libre de ella.

Primero que todo debemos tener claro que la iniquidad solo Dios la puede perdonar y remover de nuestras vidas.

Éxodo 34:6  pasando delante de él,  proclamó: El Señor,  el Señor,  Dios clemente y compasivo,  lento para la ira y grande en amor y fidelidad

Éxodo 34:7  que mantiene su amor hasta mil generaciones después, y que perdona la iniquidad,  la rebelión y el pecado;  pero que no deja sin castigo al culpable,  sino que castiga la maldad de los padres en los hijos y en los nietos,  hasta la tercera y la cuarta generación.

¿Cómo puedo ser libre de la iniquidad?

domingo, 22 de enero de 2012

Entendiendo la Iniquidad

En el libro de Éxodo vemos expresada una revelación importante acerca de la iniquidad. Pasaremos a revisar entonces algunos aspectos que entendemos acerca de esta.

Éxodo 34:6-7 “Y pasando Jehová por delante de él proclamo: ¡Jehová! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación”.


sábado, 21 de enero de 2012

Desarrollando el espíritu del colaborador

Podemos leer en el libro de Ezequiel que la visión del profeta fue de un ser que presentaba no un solo rostro sino cuatro, los cuales se fusionaban de tal forma que se podía ver que el ser era uno solo y no cuatro.

Ezequiel 1:10 
Y el aspecto de sus caras era cara de hombre,  y cara de león al lado derecho de los cuatro,  y cara de buey a la izquierda en los cuatro;  asimismo había en las cuatro caras de águila.


Sin duda el anhelo de nuestro Padre celestial es que como hijos podamos desarrollar estos cuatro rostros en nuestras idas ya que cada uno de estos aspectos son de gran edificación para la Iglesia. Hoy estudiaremos uno de estos rostros, el de buey.

Proverbios 14:4  Donde no hay bueyes el granero está vacío; con la fuerza del buey aumenta la cosecha.

jueves, 19 de enero de 2012

Los sellos del pródigo

En el capítulo 15 de Lucas se narra la historia de dos hermanos y la relación que estos tenían con su Padre. Hoy vamos a explicar lo que experimenta uno de ellos, el que comúnmente llamamos prodigo. La palabra prodigo en el griego significa “disoluto”. Disoluto según el Diccionario es una persona carente de restricción, carente de dominio propio y carente de límites”.

¿Cómo reconocemos a una persona que tiene sellos de prodigo?

Básicamente porque es una persona que se siente atraída hacia lugares, personas o cosas que no le son lícitas. Esta clase de persona se siente tentada hacia cosas que no agradan a Dios, y/o que va en contra de la voluntad de nuestro Padre celestial.

Gracias a Jesús sabemos que en el Padre tenemos la esperanza de que todo sello sea removido a causa de su poder y que toda circunstancia sea cambiada y restituida.

Lucas 15
22 Pero el padre dijo a sus siervos: ¡Pronto, sacad el mejor vestido y vestidlo, y ponedle un anillo en su mano y sandalias en los pies!

miércoles, 18 de enero de 2012

Posicionándonos como Hijos

Para que podamos entender la posición de hijos que tenemos en el Reino de Dios primero debemos tener claro que todo aquel que ha recibido a Cristo y ha creído en él se le ha dado la posición de hijo.

Juan 1
12 pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios


Romanos 8
14  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
15  Porque no recibisteis espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor; sino que recibisteis el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba! (¡Padre!)
16  El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
17  Y si hijos, también herederos: por una parte, herederos de Dios, y por la otra, coherederos con Cristo, ya que juntamente padecemos para que juntamente seamos glorificados.
18  Pues considero que los sufrimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que va a ser revelada en nosotros.
19  Porque el profundo anhelo de la creación espera la revelación de los hijos de Dios.


Sobre esta base bíblica entendemos entonces que a todos los que hemos creído en el nombre de Jesús y hemos sido llenos de su Espíritu tenemos la condición de hijos. Ahora bien la pregunta que nos debemos hacer es ¿estamos manifestando que somos hijos de Dios? ¿Estamos demostrando lo que somos?

Entendiendo el tercer sello del pacto: La Sangre

Levítico 17:11 (RV60) Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.

Los hombres de la antigüedad comprendieron muy bien que la sangre tenía poder, ella en si misma posee un gran valor. Ningún elemento de la creación cumple la función expiatoria como lo hace la sangre. Podemos decir que la sangre tiene un rol protagónico dentro de la Biblia y la creación.

1 Juan 5:8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.

La sangre es un instrumento que se ofrece a los dioses de cualquier religión ya sea hindú, musulmanes, las religiones africanas, etc. ya que la sangre es la ofrenda de más alto nivel que existe en la tierra, pues el sacrificio de la sangre desata poder.