viernes, 25 de octubre de 2013

Proceso Eterno



La semilla

El Padre ha decidido sembrar su semilla, su mismo semen en este tiempo. Como tierra debemos estar atentos a entender la semilla, su misma Voz para que el maligno no nos la arrebate, nos no aparte de ella, ni la deje infructífera.

Mateo 13
3  Y les dijo en parábolas muchas cosas como éstas: Un sembrador salió a sembrar.
4  Mientras iba esparciendo la semilla, una parte cayó junto al camino, y llegaron los pájaros y se la comieron.
5  Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esa semilla brotó pronto porque la tierra no era profunda;
6  pero cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y, por no tener raíz, se secaron.
7  Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer, la ahogaron.
8  Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se había sembrado.

19  Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Ésta es la semilla sembrada junto al camino.
20  El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría;
21  pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella.
22  El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que ésta no llega a dar fruto.
23  Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Éste sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno.