martes, 6 de diciembre de 2011

Dios de Tiempos: la Primavera

Salmos 31 19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! 20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

Al entrar la primavera el campesino sabe algo, que el campo aunque paso por heladas, lluvias, viento y todo lo que sucede en el invierno, va producir otra vez, no se echa a perder en el invierno, esa tierra fue guardada y produce otra vez.



El invierno no nos arruina. El señor nos dice en este tiempo “Te estoy guardando porque yo voy a mostrar algo, si tu esperas, yo voy a mostrar algo en tu vida delante de los hijos de los hombres, yo voy a mostrar que no te has muerto, yo voy a mostrar que aunque tu vida pasó por hielo y por huracanes y por el invierno de angustia yo te guardé y por mi bondad yo te voy a revelar delante de los hijos de los hombres”. Por eso dice que en lo secreto de su presencia nos esconderá.

En el invierno estamos escondidos y en la primavera el Señor dice “ahora yo te voy a meter en el secreto de mi presencia para esconderte”, esto es la primavera, es cuando el Señor nos toma y nos dice que nos esconderá en el secreto de Su presencia. Esto es como una incubadora que se usa para dar calor a los niños porque nacen con frío.

El Señor nos dice “has tenido frío, has estado por ahí helándote, ven que yo te voy a esconder en mi incubadora, te voy a esconder donde hay temperatura agradable, te voy a esconder en lo secreto de Mi presencia”. Pero todavía la conspiración de la destrucción está ahí afuera, y lo que pasa es que el Señor en tiempo de primavera nos esconde pero no detiene todavía la conspiración, simplemente nos esconde y nos pone en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas. Aún no se ha ido la conspiración, el problema y después que pasamos por un tiempo de dolor, de angustia y de no producir fruto, entonces viene la primavera, que no significa que todo salió bien sino que hemos entrado en un tiempo de protección de parte de Dios.

Las cuatro temporadas de Dios son la manifestación de Su justicia. Dios permite que llegue el invierno, la primavera, el otoño y el verano a mi vida en su justicia, porque Él es justo. Dios trae tormentas, hielo, huracanes, calor porque Él es justo. Él nos va a librar en su justicia. David entonces dice “yo no quiero ser confundido jamás, solamente líbrame en tu justicia. No me libres porque yo te insisto, no me libres porque me duele, no me libres porque me estoy helando, no me libres porque estoy en el medio del invierno, líbrame en tu justicia porque en tu mano están mis temporadas” La justicia tiene tiempos y Dios en su justicia sabe cuando librarnos, Él sabe cuando empezar la temporada de primavera, cuando comenzar la temporada de verano.

Posiblemente sintamos estar en otoño, está todo bien pero sentimos que algo se viene a mi vida, hay una inquietud en mi vida, esto es porque el Señor nos prepara para el invierno. El Señor nos está preparando para tiempos de invierno porque vienen temporadas en que el Señor quiere revelarnos cosas que nunca podrá hacerlo en el verano. Por ejemplo nunca nos podrá mostrar como interviene y nos libra en el verano. En el verano es el Dios amoroso, el Dios que sopla aliento a nuestro corazón, que sopla unción. Si queremos conocer al Dios que nos libra, al Dios en que podemos confiar, al Dios que nos libra de la mano de los enemigos y de los perseguidores, al Dios que puede enmudecer labios mentirosos cuando se levantan mentiras contra nosotros, debemos pues estar en el invierno. Dios usa estas cuatro estaciones para revelarnos Su carácter.

En la primavera no nos libra de todas las persecuciones, no nos libra de las mentiras, pero viene con la frescura de su presencia y con un tabernáculo que pone sobre nosotros para cubrirnos; no aleja a los mentirosos, no aleja a los que nos persiguen, pero nos cubre, nos protege. Es un tiempo en el que el Señor nos lleva a la revelación de su presencia, que sentimos que estamos bajo la sombre del Altísimo. El tiempo de primavera hace madurar nuestra vida bajo la presencia de Dios. Es un tiempo de restauración.

1 comentario:

  1. Estoy pasando por el invierno y se que la primavera va a llegar

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