Dios de Tiempos: el Otoño

Salmos 31 3 Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás. 4 Sácame de la red que han escondido para mí, Pues tú eres mi refugio. 5 En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. 6 Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; Mas yo en Jehová he esperado. 7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias. 8 No me entregaste en mano del enemigo; Pusiste mis pies en lugar espacioso.

Es interesante como David empieza por el otoño. En esta temporada dice que el Señor nos pone en lugares espaciosos, pero a la misma vez hay una red que alguien está escondiendo para nosotros. Es una temporada donde va todo bien, pero hay peligro. Esto porque en el otoño aún hay sol, hay temperatura agradable, hay cosecha de frutas cítricas, pero David dice que aunque haya cosecha, hay peligro escondido. David dice que en el otoño de nuestras vidas lo único que podemos hacer es encomendar nuestro espíritu en Su mano. Jesús dijo esto antes de morir:



Lucas 23 46 Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

Es el momento donde va todo bien, pero donde comenzamos a percibir que puede haber peligros, que puede haber situaciones difíciles que se van a levantar y que el Espíritu Santo comienza a decirnos que pongamos atención, que lo busquemos, que oremos que intercedamos. Va todo bien, hay alegría, hay frutos, hay cosecha pero puede haber peligros. En otoño Dios nos pone en lugares espaciosos, pero nos avisa que hay redes. Cuando el Espíritu Santo en medio de la bendición empieza a avisarnos, empieza a acercarse a nosotros a prepararnos para un tiempo de prueba, debemos notar que estamos en otoño.

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