Estados de Reprobación

En nuestra vida como hijos de Dios vamos a pasar por diferentes etapas en las que seremos probados. Cuando fallamos en pasar estas pruebas hablamos de que entramos en un estado de reprobación.


1 Corintios 3
12  Si sobre el Fundamento alguno edifica oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca;
13  la obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la mostrará, pues por el fuego será revelada, y el fuego probará la clase de obra de cada uno.
14  Si la obra de alguno que sobreedificó, permanece, recibirá recompensa.
15  Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; si bien él mismo será salvo, aunque así como por medio de fuego.


La mayoría de los estados de reprobación se producen por nuestra incapacidad de tratar con ciertas actitudes de nuestro corazón. Esto nos impide avanzar en el camino que el Padre tiene trazado para nosotros. Estas actitudes las describió Jesús en Mateo 15:18-19 como la fuente de contaminación del hombre. Si nosotros fallamos varias veces en aprobar estos estados, caeremos en un círculo de reprobación continuo, con la consiguiente dificultad que esto trae para salir de él.

La actitud errada de nuestro corazón debe ser confrontada con lo que la palabra establece como correcto para nuestro corazón.

Romanos 5
5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Efesios 5
19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;



Algunas actitudes erróneas del corazón se mencionan a continuación y como enfrentarlas con lo que está establecido en la palabra.

Actitudes del corazón

Orgullo

El orgullo es un rasgo manifestado en Lucero, el querubín que después se transformó en Satanás. Es un rasgo fuertemente usado por los ataques de Leviatán. La humildad debe ser nuestra forma de vivir.

Hechos 20
19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;

Efesios 4
2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

Filipenses 2
3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

Colosenses 3
12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;

1 Pedro 5
5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.


Autosuficiencia

La autosuficiencia demuestra una independencia de Dios. Provoca además alejamiento del cuerpo de Cristo ya que dejamos de depender de las demás personas que fueron puestas a nuestro lado para nuestra edificación. Debemos depender siempre del Señor y no fiarnos de nuestras fuerzas y aprender a fortalecernos unidos al cuerpo.

Hebreos 10
35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón.

Salmos 71
5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.

2 Timoteo 1
12 Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

2 Timoteo 4
17 Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león.

Efesios 6
10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

Isaías 45
24 Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.


Rencor

El rencor opera con la falta de perdón, quitando la posibilidad de que exista reconciliación después de una ruptura. Nuestra vida debe ser de constante olvido ante las cosas que nos han hecho, tal como lo hace Dios.

Hebreos 10
17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.


Altivez

Opera similar al orgullo, mas denota una fuerte sensación de superioridad en nosotros. Debemos siempre mirarnos con la medida que Dios nos mira.

Santiago 4
6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Mateo 18
4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

Romanos 12
3 Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.


Fornicación

Atenta contra nuestro propio cuerpo. El Señor nos insta a huir de ella.

1 Corintios 3
16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

2 Corintios 6
16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.
17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

1 Corintios 6
18 Huid de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo.


Falta de perdón

La falta de perdón estanca la operación del Espíritu Santo en nuestras vidas, ya que produce una atadura. Mientras más rápido seamos capaces de perdonar, más rápido quedaremos libres y más rápido liberaremos a la persona que debemos perdonar.

Lucas 6
37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

Efesios 4
32 Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.


Ira

La ira debe ser un área confrontada en nosotros de tal forma que no genere problemas más adelante. No debemos ocultarla, sino tratarla y confrontarla con el diseño correcto. Moisés perdió su bendición por actuar airadamente ante una orden del Señor. La mansedumbre en nuestro corazón denota una actitud contraria a la ira.

Números 12
3 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.

Mateo 11
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;


Juicio

El juicio es algo que debemos usar guiados por el Espíritu de Dios, fuera de estos límites genera una actitud errónea y sin misericordia, ya que no vemos a la gente como la ve el Señor, sino que las vemos según el juicio que establezcamos. El juicio abre camino a la murmuración. La misericordia debe acompañar nuestra actitud siempre.

Mateo 7
1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.

Juan 7
24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

1 Corintios 4
5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.


Perfeccionismo

A pesar de que el Señor es un Dios de perfección, nosotros no fuimos llamados a ser perfeccionistas, sino a ser perfeccionados en Él, por tanto por más que nos esmeremos en hacer las cosas bien, siempre debemos depender del que nos da la capacidad de hacer las cosas bien.

Filipenses 4
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Colosenses 3
23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres


Falta de afecto

La falta de afecto es contraria al amor derramado por Cristo en nuestros corazones e implica la operación del diseño errado en nosotros. El cariño y amor mostrado por Cristo debe nutrir nuestros corazones siempre.

Efesios 4
31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

1 Juan 3
11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.


Frialdad

La frialdad en nuestro corazón debe ser contrarrestada con la compasión tal cual la tuvo Jesús.

2 Pedro 1
5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;
6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;
7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Efesios 1
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

1 Tesalonicenses 2
7 Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.


Dureza del corazón

La dureza del corazón provoca sequedad en nosotros, ya que la vida de Dios no puede fluir correctamente porque es el corazón el que transporta lo que recibimos de Dios hacia nosotros. Un corazón conforme al del Padre es lo que debemos formar en nosotros.

Ezequiel 11
19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,


Desobediencia

La desobediencia nos aleja de la voluntad de Dios y pasamos a estar en rebelión. La obediencia absoluta a Cristo es la que nos permite ser llamados sus discípulos.

1 Pedro 1
22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;

Hebreos 5
8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;

Filipenses 2
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.


Consecuencias: Estados de Reprobación

Las consecuencias de no tratar con estas actitudes del corazón son los estados de reprobación:

Amargura

La amargura provoca esterilidad y encierra en cautiverios. Debemos gozarnos en el Señor y que nunca nos afecten tanto las situaciones como para que nuestro corazón se amargue.

Proverbios 16
21 El sabio de corazón es llamado prudente, Y la dulzura de labios aumenta el saber.

Filipenses 4
4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos!


Sensación de Impureza

Sentirse no limpios es un estado de reprobación. Mas el Señor nos dice que al arrepentirnos, ante Él somos tan limpios como si no hubiésemos pecado nunca.

Juan 15
3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Juan 13
10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

Efesios 1
4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.



Murmuración

La atadura de la murmuración generalmente trae consigo calumnias, denuncias falsas, maldiciones, hipocresia, injurias y burla. Gran parte de este estado parte con nuestra actidud de juicio en torno a una situación determinada. Sin duda que el Padre nos dió la capacidad de juzgar lo justo pero esto no debe ser motivo de comentario hacia otros sino más bien una reprensión interna de nuestro espíritu hacia nosotros mismos para orar por la situación y gobernar sobre ella. El Padre nos insta a ser respetuosos con la honra de nuestros hermanos y más aún con la de nuestros superiores.


Romanos 12
9  El amor sea sin hipocresía, aborreciendo lo malo, allegaos a lo bueno;
10  amándoos unos a otros con amor fraternal; en cuanto a honor, prefiriéndoos unos a otros;


El juicio a esta atadura es la más fuerte descrita en la palabra ya que habla de que el mismo ángel destructor mata a los murmuradores.

1 Corintios 10
10  Ni murmuréis, tal como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
11  Y estas cosas les acontecían como ejemplo, y fueron escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.
12  Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.



Queja

La queja viene de un corazón desilusionado que no está cómodo ni conforme con la manera en que suceden las cosas. La queja de una situación como la que tuvo Job debe ser hacia nuestro Señor, nunca debe salir de nuestros labios hacia otros como él lo hizo. La actitud de Job fué confrontada por el Señor y no fué hasta que él entendió y se arrepintió que pudo ver a su Dios.

Job 23
2  Aun hoy es amarga mi queja, Pues mi llaga agrava mis gemidos.
3  ¡Quién me diera saber dónde hallar lo! Yo iría hasta su trono,
4  Expondría ante Él mi causa, Llenaría mi boca de argumentos,
5  Sabría con qué palabras me replica, Y entendería qué me está diciendo.


El perdón es la llave para quitar toda queja de nuestro corazón.

Colosenses 3
13  soportándoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor en verdad os perdonó, así también vosotros.

Contienda

Contender se vuelve una atadura de reprobación porque busca poner nuestro pensamiento por sobre el de otro y por sobre el de Dios. Muchas veces esto se ha solucionado con democracia pero el diseño divino es el Reino y en el Reino no hay democracia sino la autoridad soberana de nuestro Rey. Este ciclo de reprobación se engendrá por el orgullo, la soberbia y el rechazo. No debemos contender sino saber que la multiforme sabiduría de Dios se manifiesta en el cuerpo de Dios para Su gloria.

Lucas 22
24  Hubo también entre ellos una contienda sobre quién de ellos parecía ser el mayor. 

1 Timoteo 2
8  Quiero pues que los varones oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. 


Espíritu de Absalón

Absalón creyó que su padre era injusto por no juzgar de la forma que él pensaba la situación de su hermana Tamar. Debemos entender que no está en nosotros el ser jueces, como decíamos anteriormente el juicio que nos permite ejercer el Señor no es contra las personas sino contra sus actitudes, intenciones para interceder no para comentar y actuar en base a nuestra propia justicia. La actitud del corazón de Absalón lo llevóa rebelarse contra su padre y usurpar su lugar igual como la actitud que tuvo Lucero cuando quiso se igual a Dios.

2 Samuel 15
1 Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
4 Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.


¡Padre permitenos obrar con un corazón limpio y sano en cada área de ministerio que Tú nos has llamado a ejercer!






Comentarios

  1. Tremendo !!! a crecer y estar atentos !!

    ResponderEliminar
  2. AMEN!!!! mas crecimiento y sanidad... Caro eres bendecida junto a tu familia!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Los enemigos de tu tierra

Dios de Tiempos: la Primavera

La sequedad espiritual